si hay alguna esperanza tiene que estar desnuda

Girasoles muertos
una mancha de Van Gogh
sobre la mesita
Un trazo amarillo
en la sábana sola
un coágulo
podrido
un millar de cadáveres
infantes
adheridos a mi piel

Bebo
a largos sorbos
la imágen de una mujer
rellena con uvas y dátiles
Antes que lleguen los gusanos
–larvas de moscas–
(carnívoros)

Para más ilustración:
me masturbo
solo
pensando
en la esperanza

mi madre se presigna diez veces antes que yo ponga un pie en el umbral de la calle, bien sabe que afuera la jauría habrá de devorarme

Madre, pon en fuego
lento la cacerola
presiento que hoy
no llegaré temprano
a la mesa
Hay algo allá afuera,
algo de lo que me advertiste
hace tiempo

Yo no he sido
el que pretenden
–la cabeza gacha
en la peregrinación
Dentro de mí
se cuece
un sentimiento
que no se impone

Pero tengo miedo,
madre
Porque no levanto la mano
contra el látigo
de lenguas de fuego
que grita vivas
y yo no entiendo
oh madre
si acá abajo
todos
yacemos muertos

Temo que mi hijo
no nacido,
tarde me lo reproche

Tengo miedo
madre, al que está allá afuera
mirando con ojo enrojecido
listo para abalanzarse
también por él temo
se está desquebrajando solo
dentro de ese uniforme azul

Temo por tí, oh madre
pues no sé
hasta donde
podrás llamarme hijo
una vez que salga a la calle.

Emigrante [capítulo III]

CAPITULO III

Es increíble cuando uno pone un pié en el aeropuerto y sabe que no será un viaje a la Habana, en definitivas, que no será un viaje con regreso. Luego de cerrarse a tus espaldas la puerta de cristal, comienza ese amor ridículo a la tierra y a la yerba, y a las plantas. Sabes que más allá está la incertidumbre, la sobrevida o la nada.

Mira que me pongo melodramático, debería estar dando saltos de alegría, pero hay algo allí afuera bajo el sol del mediodía, en el éter pestilente de la guagua abarrotada, hay algo raro en esta isla, algo extremadamente raro y ridículo que se llama patria.

–Bueno, aquí estamos macho

–Cómo estás, Jose, oye mi hermano gracias por todo

–Para eso estamos mi hermanito, bueno y qué, ¿vas a reunirte con la negra?

–Sí compadre, ya iba siendo hora

Desde el altavoz anuncian el vuelo con destino Guyana, siento que el sonido me produce una revoltura de estómago, a cada paso se va creando una distancia insalvable entre la Isla y yo, entre el barrio y yo, entre mis amigos, el teatro, las tertulias, todo se va arremolinando en un espiral de desagüe.

Me dirijo hacia la pequeña taquilla de check-in, todo en orden, luego las escaleras mecánicas y el salón de última espera como un cubo hermético.

–Asere se te ve preocupado

–Lo normal, uno siempre se resiste al cambio

–¿No piensas regresar?

–Por ahora no, hay que trabajar mucho para levantar, después ya se verá

–Yo con esta pincha en Guyana me voy a comprar una casa y después sigo para el carro, un camión, y le voy a poner asientos de yutong y a dar viajes pa la Habana, o sea a dar viajes otro, uno al que voy a contratar, yo me retiro a mi chalet y que vengan los faos por la canalita.

–Suena bien

–Todo está aquí macho –se toca la sien– espero que te vaya bien en la yuma, cuando vengas vamos a formarla en grande

–Hecho

Jose es un tipo medio loco pero tiene bien claros sus propósitos, este monta una flota de camiones interprovinciales y derroca a la Empresa de Ómnibus Nacionales.

Llaman a abordar el avión, abordamos, el capitán da la bienvenida, recibimos el permiso de despegue, ganamos velocidad sobre la pista y nos elevamos.

Debajo se va perdiendo mi país como una mancha.

Hay algo raro en esa isla, algo extremadamente raro y ridículo que se llama patria.

Emigrante [capítulo II]

N.A: pueden encontrarse palabras censuradas, esto afecta considerablemente la experiencia de la lectura pero fue necesario para evitar la censura general del blog. 

CAPITULO II

 

   Siempre llamo a Susi después de las once en la noche, no hay diferencia horaria entre Miami y Holguín pero es la mejor hora para la conexión, sobre todo en el parque infantil que es más íntimo, tanto que allí a esa hora sólo van los tiradores y los frikis que van a fumar marihuana detrás de los arbustos, ellos fuman y se ponen contentos, entonces una de las muchachitas se saca las tetas y los tiradores comienzan su faena, los demás los filman y suben el archivo a Facebook, han logrado una cofradía de lo más bonita, nadie hace daño a nadie,  todos se divierten. A veces Susi me pedía que me la sacara y me botara una paja por el IMO, se volvía loca del otro lado,  se masturbaba con el móvil para que yo viera su vagina a través del lente empañado, era como un espéculo con tecnología HD, entonces yo me venía sobre mi teléfono, Susi se venía sobre su iPhone5 y quedábamos en silencio un rato, sintiéndonos.

   Ahora es más trivial y aburrido, todo redunda sobre el viaje y los planes de futuro, extraño el sexo de Susi, su olor a África. Ella dice que yo tengo picha de indio taíno, que es más flácida porque eran una raza débil, por el contrario de los caribes, guerreros y duros, durísimos…

  Susi está loca pal carajo.

  El parque está desierto, no hay frikis y los tiradores son tres tipos lánguidos y dispersos penando entre los arbustos.

  —¿Negra estás ahí?

  —Ay Ale, si tú ves lo que me pasó hoy, estaba en el trabajo, en la cocina con la freidora y me entró un mal pensamiento, mira lo vi clarito Ale, vi jungla y un barranco bien grande,  con piedras al fondo…

  —¿Y ya?

  —Nene por poco me quemo con el aceite hirviendo, qué malo viejo, mira eso hace cantidad que no me pasaba, ay Ale qué miedo, ¿y si tiene que ver contigo?

  —Susi vieja, ¡solavaya!

  —Tienes que darle de comer a mi prenda, coño cómo pude dejar eso allá, Ale tú tienes que traerla contigo, dale de comer y no la dejes allá por nada del mundo.

  —Está bien, ya todo está cuadrado con Jose, le di la mitad del dinero y la otra en el avión como acordamos, los papeles ya están en trámites.

  —Qué bueno mi amor, al fin algo de luz en todo esto, mira lo que tengo aquí para cuando vengas

  —¿Qué es eso? No sé ve bien, la imagen esta congelada

  —un dildo, viejo, un consolador, una pin** de goma

  —¿y yo qué diablos tengo que ver con eso?

  —jajaja mijo es para jugar nosotros dos, con la picha esa de agricultor-ceramista que tienes

  —pero te encanta, deja que te coja

  —Dale quiero que te conviertas en un caribe, un conquistador, quiero que cruces todas las fronteras y el Amazonas y vengas a poseerme, como un cacique, como Hatuey, bien rebelde.

  —jajaja eso da para una novela, la carabalí y el caribe jajaj

  —coño Ale deja la literatura para otro día, mírame, llevo sin afeitarme desde que vine de Cuba,  una promesa mi chino, para tí

  —debe oler riquísimo, me encanta así con mucho pelo, afro, bien salvaje como los boll*s de las negras en Cangamba, sudaos de huir del fragor de la guerra y después se los abrían a los libertadores cubanos, así debes tenerlo negra, bien apetitoso

  —hay Ale coño que estoy loca, te juro que si no vienes rápido te pego los tarros

  —atrévete y verás cómo se pone el taíno, ¡no hay carne pa mabuya!

  —te adoro mi chino avísame cuando todo esté listo

  —si todo sale bien en dos semanas estoy correteando en la selva

  —ay Ale cuídate por tu madre, yo voy a rezar todos los días por tí y me llamas ¿sí?, me llamas para saber cómo van las cosas.

  —no te preocupes mi amor, encárgate de que el dinero esté en Cartagena para cuando yo llegue a Colombia, ya después de Panamá lo demás es pan comido, tu primo viajó en quince días.

  —hace falta mi amor,  ya me voy a dormir que mañana trabajo y tengo turno doble, hay que vivir mi cielo,  menos mal que pronto seremos dos.

  —hasta mañana mi negra y cuidadito con ponérmelos aunque sea con el bicho a pilas ese que te compraste.

  —jajaja ese lo estrenamos juntos, sigo folclórica y tradicional, con los dedos, jajaja, bye te amo

  —y yo

  Llegaron los frikis, hoy son más y los tiradores tienen un brillo en la mirada, se les ve felices,  los muchachos están riendo a carcajadas, deben tener bastante yerba adentro, los envidio un poco, hace tiempo que no fumo. Una de las muchachitas le enseña el boll* a los tiradores y estos se vienen unos encima de los otros, qué hermoso.

Emigrante [capítulo I]

CAPITULO I

  En el principio no era el hombre sino el sitio, y el sitio era perfecto hasta que llegó el primer hombre y decidió que no le servía más. El hombre quería un lugar más amplio, más idóneo para la caza, más tropical para tener su descendencia. El hombre salió a buscar otro sitio tan perfecto como el primero, pero este fue tan imperfecto como el primero.

   El hombre no dejó de buscar.

   El hombre no termina de soñar con un mejor sitio.

  Alejandro es un tipo común, con sueños y aspiraciones de Tipo común, con un trabajo de Tipo común, donde escribe sus ensayos y poemas comunes acerca de cuestiones tan comunes como el arte.

  Alejandro es un tipo que acaba de salir del Teatro Eddy Suñol de Holguín, donde había asistido al estreno de Jacuzzi de Trébol Teatro. Cruza la calle en unas cuantas zancadas, –sabe que hay miles de revendedores esperando la salida del tumulto– gente común igual que Ale, pero más perturbada (o perturbadora) que él. Ahora sentado en un banco del parque revisa el teléfono que no dejó de vibrar en el interior de la sala oscura.

   Tnmos q vrnos prnto Ale n sprto 1 día + sin ti. Susi

  ¿Por qué atacar al idioma cuando perfectamente alcanza los caracteres para ese mensaje? –se sonríe–, de todas formas yo también la extraño un mundo, aunque no le haga 19 llamadas perdidas mientras sé que está en un galería o una peña literaria o en un café conversando con sus amigos. Ay Susi, te la das de openmind y eres una perra celosa, pero te extraño mi negra, tú y tus canciones, tú y tus novelas negras, tú y tus disertaciones sobre el gobierno, tú y tu encualquiermomentoagarrounalancha, hasta que la agarraste. Me la tienes pelá negra, pero tampoco soporto un día más sin ti.

   –Dime mi negra

   –Veinticinco llamadas perdidas te he echo, ¿por qué no me cogías el teléfono?

   –diecinueve…

   –Oye, Ale, no te hagas el sonso y respóndeme, dónde tú estabas

   –Estaba en el teatro mi negra, ponían Jacuzzi, sabes que había esperado mucho por esa puesta, me acuerdo tanto de ti, como si la hubieran escrito por nosotros, si estuvieras aquí la habríamos visto juntos, te habrías identificado con el protagónico, un tipo inconforme, harto del sistema, tú sí, mi negra, la más anarquista de todas, ni allá estás cómoda.

  –Ale, acá por lo menos puedes ver el fruto de tu trabajo

 –¿Friendo McDonals?

 –Sí, friendo papas y hamburguesas pero a diez dólares la hora y después te lees el libro que te dé la gana en casa y tan intelectual como siempre, o es que tú te crees que aquí vas a vivir de la crítica y la literatura

  –No, si yo no quiero irme, tú sabes que no quiero

  –Pero es eso o nada Ale, yo no puedo regresar, de mí depende mucha gente allá, no seas egoísta, además ya está todo listo, ya tengo el dinero completo.    

  –Por ti lo hago mi negra, porque esto no es vida sin ti, pero si no… aquí me moría, como Silvio Yo me muero como viví…

  –Jajaja tú sabes que a Silvio no le hace falta irse

  –jajaja es verdad tú… bueno mami, está bien yo voy a ver lo del pasaje, Jose tiene una brigada de albañiles que van para Guyana, tú sabes que yo ahí no encajo pero por algunos faos me cuela y salgo mejor porque el contratista paga los pasaportes y todo el papeleo aquí en Cuba.

 –¿cuánto pide Jose?

 –cuatrocientos pesos

 –coño, inteligentísimo el niño

 –el pasaporte vale la mitad, negra y además el pasaje lo pone el contratista, no está mal, verdad

 –No, no está tan mal, pero Guyana es una vía larguísima, yo quería que tú fueras a Panamá que es más cerca

 –Esta es más segura amor y es ¡Ya!

 –Mira… Ale… cojo…e se me acaba la tarjeta

 –Está bien mi negra linda, yo te hago después una videollamada y te explico mejor.

 –bye, te amo

 –y yo a ti, mua

réquiem para el abuelo tendido sobre la mortaja tricolor

La primera vez
que mi abuelo
sangró por el ano*
nadie creía
que iba a morir
de cáncer de colon
pero al viejo
le quemaba algo dentro

Según los especialistas
podría tratarse
de un Gen recesivo

Bastaba hacerle
una colonoscopía
a cada varón
de la familia

El día en qué velábamos
al viejo
apareció un tipo con una bandera
y la puso encima del féretro

Según el tipo
mi abuelo había
ofrendado su sangre
a la patria

Bastaba creérselo
e inspirar
a cada varón
de la familia

La primera vez
que mi abuelo
sangró por el ano
nadie supuso
tanto patriotismo

___
*dícese de palabra superflua utilizada por el autor para mantener a salvo el blog, palabr(ota)a insípida para calmar a los censores…

poema a la muchacha que observa detrás del cristal, mientras paso buscando un sitio seco dónde orinar tanta cerveza

Hoy no soy bueno para nadie
he tenido que tragarme la soledad
con alcohol centrifugado

La muchacha que está sentada
en el recibidor
no debería mirarme
con ese ojo azul
tan intenso

Hoy no soy bueno para nadie

 

volver

A todos mis amigos a los que no he podido dar la noticia por falta de saldo o de humor para hacerlo. Regresé, estoy nuevamente en Gibara, Holguín, en esta que no es mi tierra pero me recoge, me acuna cada vez que las cosas salen mal (como siempre), ustedes saben, mi vida es un desastre total.

Volver
golpear las mismas paredes
la escena inverosímil
del hijo pródigo
–demasiado gastada–

Quién lleva puesta la mortaja
……………………………..santísima
impregnada en sangre

Quién sostiene el cáliz
donde escupirán
los que para ti dijeron
la última despedida
(el deseo de buena suerte
entre dientes)

Quién aguardará en la estación

Quién dará el abrazo
o el disparo

Cuando todo
es demasiado ajeno

Hasta la sombra
del ángel
sosteniendo la nada
sobre la escalera.

un tipo ahí que escribe haikus

Gente!, (mis dos o tres lectores) hay un blog por ahí que es de un buen amigo, su nombre es Lester aunque siempre le gusta ponerse nicks con los nombres de los integrantes de Les lutiers, lo cierto es que este tipo es un escritor buenísimo, sí, aunque le de por escribir haikus (jajaja broma malvada), nada que creo que se estan perdiendo algo sencillamente genial, aquí les dejo la URL y no me hagan quedar mal, visítenlo:

http://fleures.cubava.cu/